Limón adrede… Y uno aprende que la música duele, y como duele vale la pena. Y duele porque revive momentos, sentimientos, conversaciones. Duele pero no porque deje heridas, las cura. Como ese ardor del limón en una cortada, como ese ardor que es soportable porque se siente bien, y lo vuelve a uno masoquista porque disfrutar del dolor lo hace sentir a uno vivo, valiente…o bueno, menos cobarde.
Limón adrede…
Y uno aprende que la música duele, y como duele vale la pena. Y duele porque revive momentos, sentimientos, conversaciones. Duele pero no porque deje heridas, las cura. Como ese ardor del limón en una cortada, como ese ardor que es soportable porque se siente bien, y lo vuelve a uno masoquista porque disfrutar del dolor lo hace sentir a uno vivo, valiente…o bueno, menos cobarde.